Era la noche de la fiesta de cumpleaños de Lucía, todo iba bien...hasta que le regalaron un libro, un libro desconocido, un libro del que nunca nadie había hablado, y que no había sido puesto en venta.
Lucía se fue a dormir, contenta por la celebración de su
cumpleaños, pero pensativa porque nunca había escuchado que existía ese libro.
A la mañana siguiente, cuando se despertó, vio que el libro no
estaba en la mesa, donde lo había dejado la noche anterior. Pasado un rato,
después de haber mirado por toda la casa, decidió preguntarle a sus hermanos y
a su madre que si lo habían visto y ellos dijeron que no. Lucía siguió buscando
el libro y de repente lo encontró en el columpio del jardín de la casa.
Ella estaba muy preocupada porque recordaba que lo había dejado
encima de la mesa, pero después de estar horas y horas pensando en el libro, decidió
pensar que había sido alguna broma pesada de su hermano Manuel que era muy
travieso.
Al mes siguiente, casualmente el día 13, el mismo día que había
sucedido lo del libro, pasó una cosa parecida a la del mes de anterior. La
diferencia era que en vez de estar en el columpio del jardín, se encontraba en
la piscina flotando. Ella empezó a preocuparse un poco más porque sabía que su
hermano no repetía las mismas bromas. Le pidió a su hermano que dejara ya de
gastar bromas, y su hermano le respondió que él no le había gastado ninguna
broma. Ella sabía que no había sido su hermano porque no suele repetir bromas.
Pasadas unas horas, Lucía, pensativa, empezó a mirar el libro
fijamente, y vio una cosa muy extraña. El libro no estaba mojado, y había
estado en el agua. Lucía no aguantaba más ese libro, y decidió tirarlo a la
basura.
Cuando se levantó vio que el libro estaba en su mesa, y ella se
acordaba perfectamente de que lo había echado a la basura. Se volvió loca y se
escapó de casa de sus padres. Ella se fue con su novio a Rusia para olvidarse
del libro.
Cuando llevaba un mes en Rusia, el día 13 de ese mes, cuando Lucía
volvió del trabajo, se quedó sorprendida al ver que el libro estaba encima de
la silla. Ella ya no podía creerse lo que estaba sucediendo. Se preguntó cómo
podía haber llegado el libro a Rusia.
Ella decidió poner en venta el libro, en la librería que ella
trabajaba para ver si cambiando de dueño ya no la perseguía más. Pasaban días y
días, y no vendían el libro. Hasta que un día que llegó a la librería y el jefe
le dijo que habían vendido el libro. Ella se quitó una preocupación de encima y
el libro ya no la persiguió mas.
LIBRO VENDIDO
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