Érase una vez una princesa que vivía en un castillo lleno de libros pero nunca pudo leer un libro porque siempre estaba ocupada con sus deberes de princesa. Un día iba a leer un libro pero su padre le dijo que no se acercara a los libros. Mientras estaba fuera del castillo, la princesa no le hizo caso a su padre y se fue al armario donde estaban los libros, y al fin pudo leer un montón de libros.
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